Fotografiar el otoño

Para muchos fotógrafos de paisaje entre los que me encuentro, el otoño es su estación favorita. Sus colores vivos, la luz suave, la niebla y un tiempo cambiante nos regalan iluminaciones y escenarios diversos.

Lo primero que debemos hacer para disfrutar de esta colorida estación es visitar el lugar que elijamos en el momento adecuado. Es decir, hay que planificar el momento en que acudir y, aunque el máximo de color puede anticiparse o posponerse dependiendo de muchos factores, en general suele producirse sobre las mismas fechas cada año. Incluso, en un mismo lugar, puede coexistir diferentes estados de maduración.

La luz

Los mejores momentos son los mismos de siempre: temprano en la mañana o alrededor del atardecer, durante la hora dorada. La luz en este período del año es muy suave y cálida y enfatizará los colores del otoño, saturándolos y haciéndolos más vivos. Normalmente evito fotografiar cuando hay mucho contraste, como cuando el sol está muy alto, dado que se producen sombras muy densas y el sol absorbe color. Si bien no es imposible hacer fotografías interesantes de los colores del otoño a mitad del día, muchas de las oportunidades más espectaculares se presentan al amanecer, o antes, y luego nuevamente al final del día «.

Una luz muy buena para fotografiar, sobre todo los bosques en otoño, es la de los días nublados y lluviosos, la luz es más suave y los colores resaltan más.

La madre naturaleza nos proporciona un difusor gigante para suavizar la luz y al mismo tiempo permitir que los colores salgan con una suave saturación que no es posible con la luz del sol brillante. Tras la lluvia los diferentes colores de la escena adquieren viveza y dan profundidad a la imagen.

Equipo

Las cascadas y los arroyos son los principales objetivos, especialmente en los días nublados. Es necesario utilizar un buen trípode y un disparador de cable. En este caso suelo emplear una velocidad de obturación lenta para difuminar el movimiento del agua. Normalmente, si quiero obtener el agua en líneas suelo poner una velocidad de 1/10 o así y si quiero sacar el efecto seda pues 2s o más, al final todo depende de la velocidad del agua.

Para bajar dicha velocidad de obturación utilizo filtros de densidad neutra e incluso a veces con un diafragma muy cerrado, 16 o 22, y una ISO 50, también puedo conseguir la velocidad que necesito.

El polarizador es el mejor filtro para fotografiar el otoño, especialmente en bosques y cascadas. Utilizarlo al fotografiar escenas otoñales, nos permite eliminar los reflejos no deseados con el beneficio añadido de contrastar y saturar de forma natural los colores de otoño.

Además de eso, el polarizador siempre reduce algo de luz, por lo que podrás disminuir la velocidad de obturación para capturar algo de movimiento en algunos lugares como ríos o arroyos.

Para capturar una mayor extensión de color, las lentes gran angular son algo natural. Un 16-35 mm o 24-70 mm es perfecto para el trabajo ya que me permiten incluir un primer plano manteniendo nítido el resto de la fotografía.

Los teleobjetivos, por otro lado, pueden ayudar a aislar partes de un bosque colorido en formas y colores interesantes, gracias al efecto de aplanamiento de profundidad de la distancia focal más larga.

Los objetivos macro también son muy útiles como por ejemplo para fotografiar detalles como pequeñas setas, frutos o pequeños animales.

Estar atentos a la niebla o la bruma típica de este período muy húmedo nos permite recrear escenas de cuento de hadas o misteriosas en las que los amarillos o rojos parecen surgir de la nada.

 

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